PROGRESO

Aspirar Sin Estar Obsesionado

por Ramesh Bijlani

Progresarás cuando sea decidido que ha llegado el momento de progresar y no porque tú lo desees.

La Madre (“La Gran Aventura”, pág. 338)

El progreso es uno de esos temas aparentemente simples que parecen estar más allá del debate. ¿Quién puede cuestionar el valor de un proceso que nos lleva desde donde estamos ahora hacia algo mejor, algo más elevado, algo más deseable? Eso es lo que quiere todo el mundo, aunque en distintos ámbitos. Un maestro de escuela quiere ser director, un mayor quiere ser coronel, alguien que vive en una casa de dos dormitorios sueña con una casa de cuatro dormitorios, un gerente puede cambiar de trabajo para agregar ceros a sus ingresos y saldo bancario, etc. Cualquiera que sepa que la vida nivela a todos, comprende la máxima futilidad de perseguir estos caminos para progresar. A pesar de la comprensión, aún se puede transitar estos caminos, pero poseer el conocimiento de que a la larga el progreso material no significaría nada, agrega un sentido de proporción a la búsqueda e introduce la moral en los medios adoptados para ganar velocidad o manejar obstáculos. El progreso material sin sentido y sin escrúpulos ha arruinado a las personas; el espectacular pero miope progreso material seguido por la raza humana, durante los últimos siglos, amenaza con llevar la vida en el planeta Tierra a la extinción.

Sin embargo, hay otro tipo de progreso que está libre de riesgos. El progreso que agrega alegría y propósito a la vida, es el progreso espiritual. El progreso espiritual significa crecimiento de la conciencia. Como seres humanos, nacemos con un cierto nivel de conciencia. La conciencia básicamente significa la capacidad de darse cuenta. La mayoría de nosotros nacemos con una conciencia que nos permite vernos como individuos diferentes, con una personalidad característica. Como individuos, nos identificamos con nuestro cuerpo y mente, pero también tenemos una vaga conciencia de una Realidad mayor, más profunda, más amplia que el complejo cuerpo-mente que no solo es parte de nuestro ser, sino que también tiene una presencia universal. Pasar de una conciencia vaga a una conciencia vívida de esa Realidad es un movimiento hacia una mejor conciencia, una conciencia más completa. Dado que el darse cuenta es conciencia, su expansión significa el crecimiento de la conciencia. El crecimiento de la conciencia es progreso espiritual, porque nos hace conscientes de la omnipresencia universal del Espíritu de lo Divino.

¿Por qué debería uno estar interesado en el progreso espiritual? Por varias razones. En primer lugar, como seres humanos, nacemos con el impulso de progreso espiritual. En segundo lugar, sólo los seres humanos parecen tener la capacidad de progreso espiritual. Finalmente, trabajar hacia el progreso espiritual es la única manera de conseguir lo que todos buscan, pero no saben dónde encontrarlo. Paradójicamente, la máxima en el progreso espiritual es no buscar nada, ni siquiera el progreso espiritual. Todo, incluido el progreso espiritual, es un subproducto, no algo que deba perseguirse. En lugar de buscar todo tipo de cosas, lo que uno necesita hacer es penetrar en la percepción superficial relacionada a la sensación de separación de todo lo demás. Hacerlo, permite ver la unidad que nos une a un nivel más profundo. Un sentimiento de unidad conduce al amor. Cultivar el amor conduce a la intimidad. El amor y la intimidad se expresan dando lo que uno tiene a quien lo necesita. Los subproductos de dar son alegría, paz, armonía, salud, satisfacción y, por supuesto, progreso espiritual. ¿Qué más queremos? Pero ¿cuántos buscan lo que quieren en el lugar correcto? En cambio, la mayoría de las personas lo busca en el progreso material y, finalmente, se decepciona. En consecuencia, podrían empezar a buscarlo en la meditación. Nuevamente, se encuentran decepcionados. Luego comienzan a buscar a alguien que les enseñe exactamente cómo meditar. Lo que uno tiene que darse cuenta es que la meditación es buena, pero no es necesaria ni suficiente para el progreso espiritual. La forma más sencilla, segura y cierta de progresar espiritualmente es a través de la obra, un trabajo desinteresado inspirado por el amor. Por eso, la Madre nos ha aconsejado “dedicar parte de nuestro tiempo cada día a alguna acción impersonal; todos los días, debemos hacer algo útil para los demás». Si ponemos nuestro granito de arena, la Madre cuidará del resto, incluido nuestro progreso espiritual. No debemos preocuparnos por el progreso espiritual ni tratar de controlar cuánto hemos progresado o qué tan rápido estamos progresando. En definitiva, debemos aspirar al progreso, pero no estar obsesionados con él. La Madre nos ha asegurado que todo lo que se espera de nosotros es que seamos sencillos, felices y tranquilos, que hagamos nuestro trabajo lo mejor que podamos, y que permanezcamos abiertos a Ella. Permanecer abiertos a Ella significa no permitir que aflicciones mentales como las dudas sobre el progreso y la ansiedad por el progreso bloqueen el trabajo que Su Gracia está haciendo en nosotros a partir de Su Amor Infinito por nosotros.

Si bien aspirar al progreso es natural e incluso deseable, y hay formas en las que uno podría monitorear el progreso, la ansiedad y la preocupación por el progreso no son deseables ni útiles. Progreso significa ser mejores hoy de lo que éramos ayer. Por lo tanto, la persona está compitiendo solo consigo misma. En un viaje que continúa a lo largo de la vida, y vida tras vida, los cambios visibles pueden no ser siempre evidentes de un día para otro. Además, aunque puede haber días en los que uno tiene «experiencias que le cambian la vida» y tiene la sensación de un progreso notable, en otros podemos sentir un retroceso donde, en lugar de ir más allá, nuestras actitudes reflejan un bajo nivel de conciencia. La persona debería poder sentir un cambio general durante un período de cinco o diez años. Al mirar hacia atrás, si la persona siente sinceramente que ahora es más afectuosa, tiene mayor ecuanimidad, puede manejar mejor la incertidumbre y tiene menos miedo a la muerte que hace cinco o diez años, puede concluir que ha hecho algún progreso. Quizás el mejor indicador es que cuanto más progreso realiza una persona, ¡menos piensa en ello! La persona simplemente disfruta sirviendo a la Divinidad. Como la Madre escribió al fundador de Sri Aurobindo Ashram – Delhi Branch en su cumpleaños hace 50 años, «No hay alegría más grande que la de servir a la Divino». Quien ha experimentado ese gozo no tiene prisa por progresar, solo desea servir a la Divinidad durante mil vidas sin pensar en cuánto ha progresado. Como en un juego, si uno juega bien, el marcador se encarga de reflejarlo.

Traducido por NB Traducciones.

(Ensayos relacionados: Conciencia, Vida, Amor, Dinero, Espiritualidad, Yoga)

(Publicado por primera vez como editorial, en “The Call Beyond – Edición en Español”,  marzo 2021)*.