HATHA YOGA

Hatha Yoga: Más para el Cuerpo Que para la Mente

por Ramesh Bijlani

Hathayoga selecciona el cuerpo y el funcionamiento vital como sus instrumentos de perfección y realización; se ocupa principalmente del cuerpo denso.

Sri Aurobindo

Yoga es la búsqueda de la autoperfección. La autoperfección puede ser vista desde varios ángulos: física, emocional o intelectual. Hathayoga es la escuela de yoga que se concentra en la perfección física. Los textos clásicos de hatha yoga son Hathayogapradipika y Gheranda Samhita. Las principales técnicas utilizadas por el hatha yoga son asanas (posturas) y pranayamas (disciplinas de respiración). Dado que las personas recurren al yoga principalmente para mantenerse en forma o deshacerse de dolencias físicas, el hatha yoga es extremadamente popular. Sin embargo, la perfección en cualquier área es un trabajo de tiempo completo. Dominar el hatha yoga toma todo el tiempo que uno tiene, y el proceso puede continuar por siempre. La maestría en hatha yoga no solo confiere fuerza física, juventud prolongada y longevidad, sino que también puede brindar la capacidad de realizar hazañas físicas que bordean lo milagroso, como caminar sobre fuego, vivir a base de muy poca comida o aire, etc. La asociación del yoga con tales hazañas es lo que le ha dado la dudosa reputación de ser un truco o un tipo de exhibición acrobática. La persona común y corriente no está interesada en realizar tales hazañas y se pregunta de qué sirve dedicar 24 horas al día para adquirir un cuerpo saludable si hacerlo no deja tiempo para usar ese cuerpo saludable en las actividades cotidianas. Por lo tanto, lo más adecuado para la persona promedio es una secuencia de quince a veinte posturas y tres o cuatro pranayamas cuidadosamente seleccionados, que pueden ser realizados en aproximadamente una hora y la mantendría razonablemente en forma.

Aunque el conocido clásico del yoga, los Yoga Sutras de Patanjali (YSP), no trata sobre Hatha Yoga, dedica unas cuantas y valiosas líneas a los asanas. Explica que un asana debe ser firme, y a su vez confortable (YSP, 2:46). Esto se refiere a la posición final del asana, en la que el cuerpo se encuentra en un estado de estiramiento intenso. Pero, aunque se encuentre en un estado de estiramiento intenso, debe permanecer firme, no tambaleante, y cómodo, sin dolor. Por lo tanto, el estiramiento en un asana es un estiramiento agradable. Luego explica que, al relajar el esfuerzo y meditar en lo Infinito, el asana se convierte en una experiencia placentera (YSP, 2:47). La clave para disfrutar del estiramiento es meditar en lo Divino, lo Infinito, lo que a su vez relaja el esfuerzo. Esto tiene dos aspectos: uno fisiológico y otro espiritual. Fisiológicamente, se requiere esfuerzo para un movimiento, no para mantener una postura. Por ejemplo, si una persona que está sentada se pone de pie, se requiere un esfuerzo muscular para el cambio de postura. Pero muy pronto y después de levantarse, para los músculos involucrados en el movimiento, su nueva longitud se convierte en su nueva longitud en reposo y los músculos no necesitan trabajar. Por eso un empleado puede estar sentado durante horas y un guardia puede estar de pie durante horas, sin que ninguno de los dos necesite ningún trabajo muscular en las piernas para mantener la postura. En definitiva, como dice Patanjali, tras pasar a la posición de estiramiento intenso se puede relajar el esfuerzo. Espiritualmente, no sólo se puede relajar el esfuerzo, sino que el asana también puede volverse placentero si uno eleva la conciencia a lo Divino. Después de todo, el asana no es principalmente para la aptitud física. El asana consiste en convertir el cuerpo y la mente en instrumentos aptos para llevar a cabo la voluntad divina. Asana es una oración con el cuerpo. Con esa actitud, el esfuerzo se vuelve más fácil de relajar y el estiramiento se vuelve placentero. Hablando de pranayama, o el control de la fuerza vital, Patanjali dice que el velo interior que cubre a la divinidad se vuelve delgado (YSP, 2:51-52). Por lo tanto, lo Divino, aunque está dentro de nosotros, pero eficazmente oculto a la vista, se vuelve más fácil de ver.

Al explicar el proceso del hatha yoga, Sri Aurobindo dice que la inmovilidad durante los asanas ayuda a eliminar la inquietud del cuerpo. Conservar la energía pránica (fuerza vital), en lugar de disiparla y desperdiciarla, le permite al individuo tomar conciencia de la fuerza vital y dirigirla a cualquier parte del cuerpo. El proceso se completa con pranayamas, porque la respiración es la clave para la fuerza vital. Es por eso que el practicante avanzado de asanas y pranayamas es consciente del funcionamiento interno del cuerpo y puede controlarlo. En la síntesis de Sri Aurobindo de las diferentes escuelas de yoga, conocida como Yoga Integral, se ha incorporado el principio central del hatha yoga. El cuerpo es la base material del individuo y la envoltura densa de las partes sutiles del ser. Sin la base material, incluso la mente no puede funcionar, porque la conciencia necesita un instrumento para manifestarse, y ese instrumento es el cerebro. Por lo tanto, el cuerpo es el componente principal del complejo cuerpo-mente, que es nuestro instrumento para la acción en el mundo. Además, el cuerpo también es una manifestación de lo Divino. Por lo tanto, el cuerpo no debe ser descuidado, sino transformado para que pueda ser un instrumento digno de lo Divino que se manifiesta. El cuerpo nos ha sido dado con un propósito. Lo necesitamos para cumplir el propósito de la vida a través de la acción correcta. La Divinidad nos da el cuerpo, y la Divinidad nos da habilidades únicas para hacer ciertos tipos de trabajo, y la Divinidad también nos da las condiciones y circunstancias para hacer el trabajo a través del cual podemos llevar adelante el propósito de la vida. Lo mínimo que podemos hacer es cuidar bien el cuerpo para que pueda seguir trabajando durante mucho tiempo. Si un gerente tiene que cuidar del buen funcionamiento de una fábrica, lo menos que puede hacer es ocuparse y controlar que la limpieza, el engrasado y la reparación de la maquinaria sean preservadas para que siga funcionando durante mucho tiempo. Somos los administradores del cuerpo que su dueño, la divinidad, nos ha confiado para administrar y usar. Por lo tanto, en yoga, cuidar el cuerpo es un deber sagrado. No podemos tomar la posición, “mi cuerpo es asunto mío; si quiero fumar y beber porque lo disfruto, y no me importa morir temprano, ¿qué tiene de malo?”

Los textos clásicos del hatha yoga no se concentran en hazañas milagrosas ni restringen su preocupación al cuerpo; vinculan los aspectos físicos del yoga con los aspectos mentales y espirituales, lo cual es inevitable porque el cuerpo y la mente están estrechamente relacionados, y ambos son instrumentos de la esencia divina del individuo. Pero, en las versiones actualmente populares del hatha yoga, la atención se centra casi por completo en el cuerpo. Además, a menudo los asanas son modificados con el fin de aparentar ser más aeróbicos y, de ese modo, atraer a la mente moderna amante de la velocidad. El yoga no prohíbe la innovación, pero la inmovilidad del cuerpo es esencial para curar la inquietud. ¿Cómo puede el hatha yoga curar la inquietud si la práctica misma la alimenta? Por lo tanto, aunque el yoga es muy popular ahora, el crecimiento de su popularidad ha tenido un costo. Lo que se enseña en nombre del yoga es a menudo una versión tremendamente truncada, muy diluida y bastante distorsionada de esta gran disciplina holística.

Traducido por NB Traducciones.

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