GENEROSIDAD

Feliz de Dar

por Ramesh Bijlani

La generosidad es encontrar la propia satisfacción en la satisfacción de los demás.

La Madre

Existe una historia de un lugar de culto donde se hacía circular un cuenco en una reunión para recolectar dinero, con el fin de mantener el lugar. El sacerdote les dijo a los allí presentes que podían contribuir, con cualquier cantidad, por mínima que sea, siempre que no les perjudicara. Una persona no colocó dinero en el cuenco porque, dijo, “la sola idea duele”. La generosidad es una actitud. Las actitudes dependen de la personalidad. La personalidad tiene tres componentes básicos. Tamas, el principio de ignorancia e inercia; Rajas, el principio de las pasiones, los deseos y la actividad; y Sattva, el principio del conocimiento, el pensamiento desapasionado basado en valores y la armonía. En cada uno de nosotros estos tres componentes se combinan en diferentes proporciones; la proporción puede cambiar temporalmente en diferentes situaciones y puede cambiar permanentemente a través del esfuerzo personal.

Uno puede asociar la generosidad con sattva, pero eso no es del todo cierto. La generosidad tamásica puede conducirnos a dar a una persona que no lo merece, o por una causa equivocada, o por una razón equivocada, debido a la ignorancia o al pensamiento confuso. Lo que puede parecer generosidad también puede ser el resultado de la pereza, que es una característica tamásica. Por ejemplo, si una persona da generosamente a un mendigo con la esperanza de que el buen karma la haga millonaria de la noche a la mañana sin hacer esfuerzo alguno, refleja tanto el pensamiento confuso como la pereza. La generosidad rajásica apunta a mimar al ego. La persona es generosa, pero no lo oculta, y lo usa inescrupulosamente no solo para ganar aplausos, sino que también puede usarlo para estar en los buenos libros de personas poderosas que pueden ayudarla a cumplir sus ambiciones mundanas. La generosidad sáttvica conduce a dar a la persona correcta por el motivo correcto en el momento correcto. La persona hace un esfuerzo externo para mantener en secreto el acto generoso, y también hace un esfuerzo interno para evitar que su generosidad aumente su ego.

La generosidad tiene poco que ver con la riqueza. Una persona pobre puede ser generosa; una persona rica puede no serlo. Una persona pobre no puede dar mucho, pero puede dar un poco aunque le duela. La paradoja es que incluso cuando dar perjudica financieramente a la persona, la hace feliz. Una persona rica puede no dar nada, incluso si puede dar mucho. Ahorra dinero, pero sigue siendo infeliz. La Madre ha dicho que la ironía es que los pobres, en general, son más generosos que los ricos. Quizás esa sea una de las razones por las que los ricos no son necesariamente felices. La Madre ha asegurado que “si uno tiene una naturaleza generosa que se brinda sin miramientos, nunca es infeliz”. Además, no sólo con dinero se puede ser generoso. Uno puede ser generoso con el tiempo, con compartir conocimientos, con casi cualquier cosa que la persona tenga y alguien más necesite. La Madre también ha hablado de la generosidad moral. La generosidad moral es felicidad genuina y pura por el éxito de un amigo.

La verdadera generosidad es una expresión de amor. El amor es una fuerza que une. Por lo tanto, el amor disuelve los límites entre dos individuos. El amor lleva a dar basado en la necesidad. Si satisfacer esa necesidad lastima al que da, la herida es aceptada alegremente. Es este tipo de amor el que hace que los padres sean generosos con sus hijos. Quien haya ido más allá del ego; más allá de tamas, rajas y sattva; no encuentra límite entre él y el resto de la creación. Por lo tanto, le resulta fácil ser generoso con todo aquel que esté cerca. Para él, lo importante es su capacidad de dar y la intensidad de la necesidad. La relación no importa; o más bien, él está relacionado con todos. Vasudhaiva kutumbakam: el mundo es en verdad una familia.

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Traducido por NB Traducciones.