EVOLUCIÓN

Evolución: Implacable e Incansable

por Dr. Ramesh Bijlani

Un ser parecía respirar donde antes nadie había:

algo confinado en las inanimadas profundidades insensibles,

negado a la existencia consciente, perdido para el gozo,

Se volvió como si hubiera estado dormido desde tiempos inmemoriales.

Consciente de su propia realidad enterrada,

Recordando su ser olvidado y su derecho,

anheló conocer, aspirar, disfrutar, vivir.

– Sri Aurobindo («Savitri», Libro 2, Canto 3, p. 129, edición SABCL)

Evolución significa desarrollo gradual, y generalmente se da a entender que el desarrollo va en la dirección de una mayor complejidad y una mejor calidad. Basado en Vedanta, Swami Vivekananda elaboró una visión espiritual de la evolución. Un poco más tarde, Sri Aurobindo fue más allá y propuso una invencible y minuciosamente argumentada explicación de la evolución y sus implicancias para la vida humana, tal como es hoy y como podría ser en el futuro. Según Vedanta, el universo se originó como resultado de la decisión del Creador de manifestarse como materia. Imagina al Creador omnisciente y todopoderoso convirtiéndose en materia sin vida, que parece no saber y no ser capaz de hacer nada. ¡Qué gran caída! Esta caída puede denominarse involución, que es lo opuesto a evolución. Sin embargo, la grandeza del Creador no pudo haber desaparecido por un mero cambio de la forma no material a la material. El cambio de forma fue un acto de autolimitación, no de autoaniquilación. No puede ser autoaniquilación porque el Creador es Imperecedero y Eterno. En otras palabras, la Conciencia Suprema estaba presente en forma oculta y latente incluso en la materia inconsciente no viva. Aparentemente también hubo un impulso de manifestar lo que estaba oculto, y esto es lo que ha sucedido a través de una serie de pasos en el curso de la evolución. La Conciencia Suprema del Creador se expresó un poco mejor que en la materia cuando la vida evolucionó en el planeta. Después de un comienzo con formas de vida primitivas como virus, bacterias y amebas, surgieron organismos multicelulares complejos: plantas y animales. Cada paso sucesivo expresó progresivamente más de la Conciencia Suprema. Una expresión aún mayor de la Conciencia Suprema tuvo lugar después de la evolución de la mente. La mente tiene dos aspectos: sentimiento y pensamiento. La capacidad de sentir vino primero; luego vino en el curso de la evolución la capacidad de pensar. La notable capacidad de pensar distingue a los seres humanos de todas las demás criaturas. Pero incluso los humanos expresan solo una pequeña fracción de la Conciencia Suprema de lo Divino. Sin embargo, no hay razón para suponer que el proceso de la evolución se haya detenido. Así, el ser humano actual no es el producto final de la evolución. Además, mirando la tendencia evolutiva hasta ahora, parece que el próximo gran salto será la manifestación de un nivel de conciencia superior al mental. Este tipo de conciencia cualitativamente diferente es lo que Sri Aurobindo ha llamado la Conciencia Supramental. La conciencia supramental estará mucho más cerca de la Conciencia Suprema de lo Divino de lo que cualquier especie haya experimentado hasta ahora.

Esta visión de la evolución tiene un parecido superficial con la evolución biológica, tal como la propuso originalmente Charles Darwin en 1859. Pero hay una diferencia fundamental entre la evolución darwiniana y la visión espiritual de la evolución. En la evolución darwiniana, el origen de la vida fue un accidente, y la evolución posterior el resultado de más accidentes que de alguna manera hicieron aparecer nuevas características. En el curso de la evolución, las nuevas características que favorecieron la supervivencia fueron conservadas, dando lugar a la evolución de formas de vida cada vez más complejas. Todos los accidentes, desde la aparición de la vida en adelante, suponen el desarrollo de algunas características nuevas, que no estaban en las criaturas que existieron anteriormente. No existe casi ninguna fundamentación satisfactoria que explique cómo las «nuevas características» aparecen de la nada. Esta dificultad no existe en la visión espiritual de la evolución. Dado que la materia apareció como resultado de la involución de la Conciencia Suprema, la apariencia inerte y sin vida de la materia era engañosa. La materia “muerta” contenía toda la Conciencia Suprema en forma latente. La evolución posterior de la vida y la mente ha sido simplemente un despliegue de las posibilidades ocultas en la materia. Así, la vida y la mente no fueron características nuevas que aparecieron accidentalmente. La posibilidad de vida estaba oculta en la materia; la posibilidad de la mente estaba oculta en la más primitiva de las criaturas que tenían vida. De manera similar, la posibilidad de algo superior a la mente está oculta en las criaturas que tienen mente.

El proceso de la evolución se repite a menor escala en los individuos. Es a partir de la materia que el cuerpo ensambla los gametos masculino y femenino (espermatozoides y óvulos respectivamente). La unión de dos gametos forma una sola célula (cigoto), que es el comienzo de la vida de un individuo. El cigoto se desarrolla progresivamente en formas que se asemejan a un simple animal multicelular, a un pez, a un reptil, a un mono, etc., antes de que nazca el bebé. Al nacer, el ser humano recién nacido tiene una conciencia apenas diferente a la de un animal. Después de eso, el niño desarrolla una conciencia progresivamente mejor. La capacidad para el pensamiento abstracto, que probablemente sea una característica únicamente humana, aparece sólo alrededor de los doce años. Sin embargo, el proceso de desarrollo de la conciencia no tiene por qué detenerse ahí. El crecimiento de la conciencia es un proceso para toda la vida y, dada la elevada expectativa de vida de los seres humanos, el crecimiento puede ser considerable. Sin embargo, el alcance del crecimiento depende de las decisiones que tomemos en la vida. Lo importante, es darse cuenta que solo los seres humanos tienen el privilegio de colaborar con la naturaleza en el proceso de evolución. El yoga integral de Sri Aurobindo y la Madre considera el yoga no solo como un proceso de crecimiento de la conciencia individual, sino como una contribución para acelerar la evolución de la conciencia en la tierra.

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Traducido por NB Traducciones.