GRACIA

Con Amor de Dios

por Ramesh Bijlani

Quizás no puedas sentir la Gracia, pero Ella siempre estará allí, incluso con el peor de los pecadores, incluso con el peor de los criminales, para ayudarlo a cambiar, a ser curado de su crimen y pecado si así lo desea.

La Madre

Los estudiantes están familiarizados con el concepto de «calificaciones o notas de gracia». Son las notas que un estudiante no merece, pero que son otorgadas para que apruebe un examen. Las notas de gracia se otorgan cuando un estudiante no puede aprobar completamente por sus propios esfuerzos. La gracia, por lo tanto, es un regalo no un premio. Un premio no sólo necesita esfuerzo, sino que también es proporcional al esfuerzo. La gracia también necesita esfuerzo. El estudiante tiene que poner algún esfuerzo, ¡al menos el esfuerzo de rendir el examen! Pero la gracia no es proporcional al esfuerzo. La mayoría de los estudiantes aprueban los exámenes sin necesidad de notas de gracia y están orgullosos de ello. Pero hay un examen, el examen de la vida, en el que todos necesitamos la gracia de Dios para aprobar. La gracia divina es derramada sobre nosotros porque Dios nos ama a todos.

“Dios ayuda a quienes se ayudan a sí mismos” es una expresión que sugiere la necesidad de un esfuerzo personal para obtener la gracia divina. Sin embargo, ésta es una interpretación superficial. La capacidad, las circunstancias y la voluntad requeridas para el esfuerzo personal son también una expresión de la gracia divina. El pensamiento que mueve a una persona hacia el esfuerzo es puesto en la mente de la persona por la Divinidad y es también, por lo tanto, una expresión de la gracia divina. Eso quizás explique cómo algunas personas llegan a lugares sagrados después de viajar a través de los mares, mientras que otras no visitan esos lugares durante años incluso viviendo cerca. Así, la vida está impregnada por la gracia divina. Es por la gracia de Dios que podemos realizar el esfuerzo; es a través del esfuerzo que podemos ganar aún más la gracia divina.

Probablemente, el concepto de gracia ha sido más enfatizado en el cristianismo: la palabra “gracia” aparece más de 160 veces en la Santa Biblia. La filosofía espiritual que subyace al cristianismo considera que el ser humano es básicamente un pecador y, por lo tanto, la gracia divina es esencial para salvarlo. La expiación de los pecados de la humanidad por parte de Jesucristo cargando la cruz fue una expresión de la gracia divina. Aunque el Vedanta, la filosofía espiritual que subyace al hinduismo, considera que el ser humano es básicamente divino, admite que en la práctica actúa de forma equivocada porque su divinidad inherente está velada por la ignorancia. Para eliminar el velo y manifestar la divinidad interior, el esfuerzo personal no es suficiente. Por lo tanto, ¡los hindúes necesitan la gracia divina tanto como los cristianos! El budismo, que considera a Buda como el guía supremo más que como un salvador, todavía tiene algunos elementos que pueden considerarse muy similares a la gracia. Por ejemplo, se considera que los frutos de una buena acción están relacionados con el ámbito de la buena acción. Una buena acción realizada a un monje, por ejemplo, trae mayores recompensas que una acción similar realizada a una persona común y corriente. Cualquier posibilidad de que las recompensas se vuelvan desproporcionadas con respecto al esfuerzo es un tipo de gracia. En segundo lugar, el libre albedrío, que según el budismo puede utilizarse para mejorar el karma individual, es también un tipo de gracia, porque introduce un elemento de flexibilidad en la ley kármica. Como ha dicho Winston King, el karma es una estructura perforada por la gracia. Finalmente, que Buda naciera en forma humana y eligiera no entrar en el Nirvana después de la iluminación, sino volver al mundo para proclamar la verdad, fue en sí mismo un acto de gracia suprema.

Dado que la gracia de Dios es una expresión del amor divino, y el amor divino es universal e incondicional, la gracia divina es derramada sobre todos, incluso sobre aquellos que no creen en Dios. Si quien busca la autoperfección tiene una fuerte aspiración y hace un «esfuerzo personal» sincero para realizarla, la gracia divina interviene incluso si el buscador no cree en ella. El esfuerzo concentrado, constante y tranquilo prepara al buscador para la plena manifestación de la gracia divina. La gracia es una expresión de amor y, por lo tanto, al igual que el amor, desconcierta al pensamiento humano racional. La gracia puede redimir a los grandes pecadores, o puede derramarse sobre los justos para curarlos de su superioridad moral. La gracia puede manifestarse de forma que consigamos lo que queremos o de forma que no consigamos lo que queremos. El hecho de que algunos de nuestros deseos no se cumplan puede prepararnos para una vida más elevada, mejor y más significativa.

El progreso y el éxito son siempre el resultado de una combinación de esfuerzo personal y gracia. Una vez vi, en una carretera de Delhi, esta verdad profunda pero simple en cuatro sencillas palabras escritas en la parte trasera de un camión: mehnat meri, rahmat teri (Mi arduo trabajo y Tu Gracia). La importancia relativa del esfuerzo y la gracia es evocada en la siguiente historia. Una vez, una persona soñó que había sido tragada por un demonio y se encontraba en su estómago. En su sueño, comenzó a trepar por el esófago con la esperanza de poder escapar cuando llegara a la boca del demonio. Pero después de unos pocos pasos, a lo largo del resbaladizo esófago, volvía a caer en el estómago. Siguió intentándolo una y otra vez durante toda la noche, pero cada vez volvía a caer en el estómago. Cuando el sueño terminó y despertó, de repente se encontró libre. Su lucha durante toda la noche fue su esfuerzo personal. Su liberación en la mañana fue la gracia. Aunque su esfuerzo personal le dio cierta satisfacción, la dramática liberación superó incluso sus propias expectativas. La gracia es muy evidente en la vida ordinaria y en la búsqueda espiritual. Como ha dicho Sri Aurobindo: «La gracia no es una invención, es un hecho de la experiencia espiritual». Considera tres poderes como indispensables para la realización espiritual. En orden ascendente de importancia son: fuerza (intensidad de la aspiración), sinceridad y Gracia Divina.

Traducido por NB Traducciones.

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